lunes, 22 de agosto de 2016

Terrible amenaza

Terrible amenaza

Sentía palpitar mi pecho,
retorcerse mis tripas,
mis ojos al borde del llanto.
Pensaba que no podría llegar nunca ese día,
 yo no era de esos,
 parecía no haber peligros…
El vigilante me ordenó levantarme y caminar,
como en el mismísimo corredor de la muerte,
entre los asientos del autobús escolar
 para que el conductor me regañara.

Terrible ameaza

Sentía palpitar o meu peito, 
retorcerse as miñas tripas, 
os meus ollos ao bordo do pranto.
Pensaba que non podería chegar nunca ese día,
 eu non era deses,
 parecía non haber perigos!
O vixiante ordenoume levantarme e camiñar, 
como no mismísimo corredor da morte, 
entre os asentos do autobús escolar
 para que o condutor rifáseme.


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