Era
una tarde calurosa.
En
la sala polivalente, un taller de autogestión emocional.
Aquél
alumno, orgulloso de sus enseñanzas budistas, afirmó:
“pues
con la meditación yo he conseguido suprimir la actividad
de
mi sistema límbico”.
“Entonces
fuera de mi aula, por favor. No admitimos cadáveres”, respondí.
O sistema límbico
Era
unha tarde calorosa.
Na
sala polivalente, un taller de autogestión emocional.
Aquel
alumno, orgulloso dos seus ensinos budistas, afirmou:
"pois
coa meditación eu conseguín suprimir a actividade
do
meu sistema límbico".
"Entón
fóra da miña aula, por favor. Non admitimos cadáveres", respondín.
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