viernes, 14 de octubre de 2016

La celda



Entró en aquella celda, fría y oscura, una vez más.
Condenada.
Confusa.
La sentencia no era firme. La culpa, irrelevante.
 Miró las tres paredes y los barrotes y se sintió atrapada de nuevo.
Cerró la puerta de su propia celda y notó en su mano el frío de las llaves.
Extendió su mano y entregó las llaves a los carceleros ya antiguos de su conciencia.
En ese momento un breve rayo de sol iluminó la celda.
Quizás aquella celda tenía posibilidades de convertirse en un loft…
Pero lo que empezaba a estar claro era que las llaves se las iba a quedar él.

A cela
Entrou naquela cela, fría e escura, unha vez máis.
Condenada.
Confusa.
A sentenza non era firme. A culpa, irrelevante.
 Mirou as tres paredes e os barrotes e sentiuse atrapada de novo.
Pechou a porta da súa propia cela e notou na súa man o frío das chaves.
Estendeu a súa man e entregou as chaves aos carceleros xa antigos da súa conciencia.
Nese momento un breve raio de sol iluminou a cela.
Quizais aquela cela tiña posibilidades de converterse nun loft...

Pero o que empezaba a estar claro era que as chaves llas ía a quedar el.

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