A
veces, suavemente,
sin
razón aparente,
algo
te devuelve aquel aroma,
el
libro que la chica que se sentaba cerca de ti te prestó.
El
libro que olía a sus cabellos
y
a cuyas páginas te acercabas cauteloso,
como
si ella pudiera sorprenderte.
Hoy,
veinticuatro años después de su muerte,
he
descubierto que la inmortalidad
era
esto.
Era isto
Ás
veces, suavemente,
sen
razón aparente,
algo
che devolve aquel aroma,
o
libro que a moza que sentaba preto de ti prestouche.
O
libro que cheiraba aos seus cabelos
e
a cuxas páxinas che achegabas cauteloso,
coma
se ela puidese sorprenderche.
Hoxe,
vinte e catro anos despois da súa morte,
descubrín
que a inmortalidade
era
isto.
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