viernes, 14 de octubre de 2016

Morir por dentro y revivir por fuera



Llegó el momento.
Eligió el arma adecuada.
No podía esperar más.
Tenía que morir.
Una parte, la totalidad o como fuera, pero tenía que morir.
Así que escogió la más peligrosa de sus navajas.
Se acercó a él.
Le pidió perdón, le dio las gracias, lloró su inminente muerte.
E, inmediatamente después, con la satisfacción de haberse asesinado a sí mismo y la fatiga de la batalla en sus hombros, le pagó al psicólogo sus honorarios y partió.


Morrer por dentro e revivir por fóra

Chegou o momento.
Elixiu a arma adecuada.
Non podía esperar máis.
Tiña que morrer.
Unha parte, a totalidade ou como fóra, pero tiña que morrer.
Así que escolleu a máis perigosa das súas navallas.
Achegouse a el.
Pediulle perdón, deulle as grazas, chorou a súa inminente morte.

E, inmediatamente despois, coa satisfacción de asasinarse a si mesmo e a fatiga da batalla nos seus ombreiros, pagoulle ao psicólogo os seus honorarios e partiu.

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