viernes, 14 de octubre de 2016

La catarata



Era impresionante. Lo mejor de aquel paraje.
Oías el tremor del agua ensordeciendo las voces de la gente,
exigiendo respeto a la energía que se acumulaba,
que traía y llevaba atronador poder.

“Quizás haya algo más bello y más poderoso”, pensé.
Así que le pedí a aquel anciano
que me guiara por un paraje más potente y sorprendente.

Le seguí hasta la cumbre y me enseñó el manantial
del que brotaba el río que abajo
se convertía en catarata.
“¿Hay algo más potente que la nimiedad de este pequeño brote de agua?”,
me dijo.

A catarata

Era impresionante. O mellor daquela paraxe.
Oías o tremor da auga ensordeciendo as voces da xente,
esixindo respecto á enerxía que se acumulaba,
que traía e levaba atronador poder.

"Quizais haxa algo máis belo e máis poderoso", pensei.
Así que lle pedín a aquel ancián
que me guiase por unha paraxe máis potente e sorprendente.

Seguinlle ata o cume e ensinoume o manancial
do que brotaba o río que abaixo
se convertía en catarata.
"¿Hai algo máis potente que a nimiedade deste pequeno brote de auga?",

díxome.

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